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La apitoxina o veneno de abeja, es producido por una glándula de secreción ácida y otra de secreción alcalina incluida en el interior del abdomen de la abeja obrera. Este veneno que es líquido transparente, con olor acentuado a miel, de sabor ácido se introduce en la piel del hombre a través del aguijón, después de picar la abeja, ésta pierde el aguijón y muere.


su composición es muy compleja. Contiene el 88% de su peso de agua, carbohidratos, histamina, melitiana, lisolecitina, fosfolipasa, hialuronidasa, ácido fórmico, ácido clorhídrico, noradrenalina, microelementos y otros compuestos.

• Anticoagulante.
• Hipotensor.
• Bacteriostático.
• Anestésico local.
• Disminuye el edema y alivia el dolor.
• Estimula el sistema inmunológico.
• Sustancia antibiótica más activa entre las conocidas.

• Dolores inflamatorios de tejidos blandos y de tejidos duros.
• Artritis, artrosis y reumatismo.
• Afecciones del Sistema Nervioso Periférico.
• Hipertensión arterial.
• Mialgias.
• Esclerosis difusa.
• Neuralgia facial y trigeminal o cualquier otro nervio.

Aunque sucede en muy raros casos se conocen 3 efectos nocivos graves: Neurotóxico: Parálisis del sistema nervioso. Hemorrágico: Aumento de la permeabilidad capilar. Hemolítico: Destrucción de los glóbulos rojos. La terapia del veneno de abeja no tiene efecto colateral adverso, es segura, efectiva y cuesta poco. Se pueden aplicar directamente las abejas para que piquen al paciente o extraer el veneno y usar inyecciones para su aplicación Otra forma de presentación es en forma de cremas o pomadas, aplicada directamente en el sitio del dolor.